¿Cuándo fue la última vez que dijiste “NO”? 🙅‍♀️ ¡Aprende a hacerlo!

¿Un problema muy común entre las personas? El no poder decir “No” a nada.

Claro, todos tenemos este problema a ciertos niveles.

Hay personas que saben identificar cuándo pueden o no—o quieren—decirlo.

Mientras que hay otras que siempre suelen cohibirse por muchas razones.

La principal de ellas es siempre querer estar bien con otros y mostrar que estás ahí para ellos.

Pero incluso esto tiene un límite.

Hay momentos en nuestras vidas donde querremos o necesitaremos decir que no a algo o alguien.

Y no por esto dejamos de ser buenas personas o aquellas con las que otros no pueden contar.

Dicho esto, ¿cuál es tu situación actual?

Déjame darte varias opciones para que puedas entender un poco mejor lo que acabo de preguntar:

– Tienes problemas para decir NO cuando debes.

– Lo dices ocasionalmente, pero no lo haces muchas otras veces debido a que temes pasar por alguien poco dispuesto a ayudar.

– Sabes medir bien cuándo y cómo debes decirlo.

– Te gustaría aprender a saber controlar tu “sí” y “no”.

Ninguna opción es errónea y aún si tienes un buen control sobre ello, nunca está demás reforzarlo.

Después de leer todo esto, ¿cuál crees que será nuestro tema de hoy? 😉

Trabajaremos en ese “no” que tanto necesitas incluir en tu vida, o quizás sacar sólo un poco.

¿Cuesta mucho decir “no”?

Depende totalmente de la persona.

Para algunos puede ser una montaña por escalar, mientras que otros lo toman como una caminata agradable.

Responder que sí a esta pregunta es bastante subjetivo debido a que no todos somos iguales en este aspecto.

Por ende, hay que tomar en cuenta la situación actual de la persona y qué tanto lucha para poder decir esa mínima palabra.

En mi caso, solía ser alguien que le costaba mucho por dos motivos:

  1. Me importaba mucho lo que otros dirían si no era participativa o si no ayudaba.
  2. Solía querer relacionarme más y creía que hacer favores o estar siempre presente era la única forma.

Todo esto terminó llevándome a desplazar mis prioridades y a mí persona en general por ayudar a otros o estar presente en varios sitios.

En resumen: no era sano.

Ahora, para responder a la pregunta principal de una forma absoluta, podemos concordar en cierto grado que decir “no” es complicado.

Detrás de una respuesta siempre está un motivo, por más básico, egoísta o razonable que pueda ser.

Muchas personas se cohíben de decirlo sólo porque piensan “porque no quiero” al momento de llegar a una razón para ello.

Pero yo, personalmente, no le veo nada malo a ello.

Con el paso de los años, aprendí que negarse a algo es común y necesario en muchas ocasiones.

Y los motivos son interminables, por lo que no deberías sentirte presionado/a para decirlo.

¿Quieres un par de motivos?

  1. Porque no quieres.
  2. Porque estás ocupado/a con algo o alguien más.
  3. Tienes otras responsabilidades.
  4. No entra en tus capacidades.

Cualquiera de estos motivos es uno válido y bueno.

Ahora, es cierto que el primero puede ser muy directo en algunas ocasiones.

Por ende, muchas veces debemos tener un poco de tacto al momento de explicar nuestro “no”—si es que necesitas explicarlo.

Dicho esto, ¿qué es lo que sueles pensar cuando tienes una situación de “sí” o “no” delante de ti?

¿Piensas en excusas para decir que no o realmente NO puedes ni quieres hacerlo?

¿Consideras todas las opciones para poder decir que sí?

La respuesta correcta es un equilibrio entre ambas opciones.

Dejémoslo en un “sí y no” por ahora.

¿Cómo saber cuándo decir la palabra mágica a partir de ahora?

Como dije anteriormente, hay varias razones detrás de un simple “no”.

Por ello, hay muchos aspectos que considerar.

Al final del día, las personas tomamos decisiones basadas en lo que queremos y podemos hacer.

Pero también en un juicio y sentido de ayudar si la situación o persona lo requiere.

No, no es tan simple como parece cuando lo piensas profundamente.

Pero tampoco es tan complicado cuando tienes unas buenas bases respecto a lo que estás dispuesto a hacer o lo que quieres.

En pocas palabras, sólo tú sabes cuándo decir “sí” o “no”.

Para darte una buena idea de esto, déjame ponerme en tu lugar.

Siempre que debo dar una respuesta afirmativa o negativa, evalúo primero mis capacidades para ello.

Por ejemplo, planteemos una situación:

Un compañero de trabajo me pide entregar un informe por él para el final del día ya que tiene una emergencia y no podrá terminarlo por su cuenta.

Normalmente, mi respuesta sería un sí.

Pero, añadamos un poco más a esta situación:

Sin embargo, yo tengo el doble del trabajo usual y no tengo suficiente tiempo ni energía para ayudarlo con ello.

Por ende, me es imposible darle una mano.

Con esto añadido, la respuesta sería un no por donde lo veas.

No obstante, hay personas que sacrificarían su tiempo y esfuerzo—que usualmente no tienen—en hacer el favor y ayudar.

Hay cierta presión en esta situación y aunque hay varios hoyos que se pueden rellenar para darle más realismo, la premisa es simple.

¿Qué harías tú?

No soy nadie para decirte qué hacer, pero si tomamos en cuenta la última premisa, es lógico que la respuesta debería ser “no”.

En ocasiones, no podrás poner la necesidad y el querer ayudar a otros sobre tus necesidades y responsabilidades.

Imagínate que, en el ejemplo anterior, ambos se jueguen sus empleos.

No es egoísmo sino supervivencia y tenerte como prioridad.

Ahora, si la situación fuera un poco distinta donde tú tienes tiempo de sobra y también deseas ayudar, la respuesta cambiaría.

Hay muchos ejemplos que pueden servirte para identificar cuándo debes o no negarte a algo o a alguien.

Pero podríamos pasar días discutiendo sobre ellos y nunca terminaríamos.

Así que, déjame darte una respuesta a la pregunta principal:

Debes decir que no cuando hayas evaluado todas las variantes.

¿Cuáles son estas variantes?

  • Tu tiempo.
  • Tus deseos por ayudar.
  • El poder hacerlo.
  • Lo que conlleva.
  • Las consecuencias o beneficios.
  • Piensa en si hay algo más que requiere tu energía y tiempo.
  • El ser realista contigo mismo en cuanto a tus capacidades y determinar si es posible.
  • ¿Estás poniendo a otros sobre ti y tus necesidades o responsabilidades?

Podemos añadir otras dependiendo de tu situación y tu forma de pensar en ellas.

Pero estas serán las presentes la mayor parte del tiempo.

Ya sea en situaciones de trabajo, amistades, del día a día, y más.

“Siempre digo que sí”

¿Te sientes identificado con esta frase?

Si es así, tenemos un serio problema.

Verás, nadie puede decir que sí todo el tiempo.

No es sano—como ya mencioné anteriormente—y significa que no estás poniendo límites.

Si quieres verlo desde un punto de vista un poco más crudo y real, debes saber que las personas suelen aprovecharse de aquellos que no se niegan a nada.

Al menos, la mayor parte del tiempo.

Como consecuencia, no sólo estás dejando tus prioridades y vida en segundo plano, sino actuando por el bienestar de otros menos el tuyo.

Teniendo esto presente, ¿alguna vez te has preguntado la razón detrás de este comportamiento?

Anteriormente, mencioné que muchas personas lo hacen por querer estar presentes, verse como personas que ayudan, entre otras cosas.

Si lo vemos desde un punto de vista psicológico, la mayor parte del tiempo se debe a querer ser útiles y crear una red de confianza a partir de ello.

Y lo creas o no, esto tiene mucho que ver con tu autoestima y confianza.

Sólo piénsalo detenidamente por un segundo.

El querer decirle que “sí” a tus amigos todo el tiempo se debe en gran parte por pensamientos como:

– “¿Y si se molestan conmigo?”

– “¿Seguirán siendo mis amigos si les digo que no a esto? Creo que no”.

– “Quiero ayudar para que sepan que estoy presente y para ellos”.

Esto puede aplicar en situaciones con tu familia, compañeros, conocidos, y más.

Y las ideas son interminables.

Como tu necesidad de aprobación, sentimiento de culpa, miedo a ser rechazado/a y más.  

Debes saber que verdaderos amigos, familiares y personas que te rodean que realmente te aprecian, siempre estarán ahí para ti.

Independientemente si dices “no” en algunas ocasiones.

Las situaciones de todos son distintas y no siempre puedes estar presente directamente.

Además, debes aprender a valorarte y ponerte sobre los demás.

Tus necesidades van primero, tú vas primero, y aunque hay situaciones que se pueden hacer excepciones, nunca olvides estos.

Siempre he sido alguien que lucha mucho con su autoestima y la confianza que tengo y demuestro en todos los aspectos de mi vida.

Por ello, te invito a hacer lo mismo.

Verás que mejorar ambas partes te ayudará con esa palabra mágica que necesitas integrar más 😊

Para ayudarte, puedes acceder a esta Masterclass de Autoestima y Confianza que te ayudará un montón:

Consejos para aprender a decir NO de una vez por todas

  • Ser empático y simpático no es lo mismo. Aprende más del primero.

  • No puedes con todo. Es bueno que lo recuerdes.

  • Hazte escuchar y sé claro. Si es “no”, es rotundo sin ser agresivo.

  • Deja el miedo atrás.

  • Comienza a decir que no con las cosas pequeñas y sube de nivel.

  • La ansiedad y nervios es normal al momento de decirlo. Aprende a manejarlos y superarás la peor parte.

  • Siempre sé asertivo.

  • No tienes que dar muchas explicaciones al decir que no—o quizás ninguna.

  • Recuerda que las decisiones son tuyas y no hay nadie quien pueda criticarlas.

  • Evalúa si decir “sí” o “no” trae consecuencias y si vale la pena tomar el riesgo.

Con esta última imagen también aprovecho de recordarte: el NO se aplica en todos los casos.

No sólo cuando alguien pide tu ayuda, un favor o cualquiera de las situaciones de antes.

Sino también al tú ser la persona a la que ofrecen ayuda, regalos, y muchas otras cosas.

Así que, asegúrate de implementarlo en cada aspecto de tu vida 😉

Y no olvides, ¡la educación ante todo!

La manera más rápida de reducir tu estrés es aprender a decir NO. 

– Mariela Dabbah. 

Sin puntuación.

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