qué hacer si no me gusta mi trabajo

¿Qué hacer si no te gusta tu trabajo?

“No me gusta mi trabajo”. ¿Cuántas veces te lo has dicho? ¿Y cuántas has buscado una solución?

Para mí, el trabajo es de las cosas más importantes en la vida, ya que dedicamos la mayoría de nuestro tiempo a ello y es una fuente de desafíos, motivación y realización.

¿Pero qué ocurre cuando tu trabajo no te gusta?

Sé de buena tinta que tu día a día se convierte en un sufrimiento. Es un suplicio levantarte e ir hacia un trabajo que no te gusta o incluso odias.

Lo sé, porque mi relación con el trabajo cuando terminé mi carrera principalmente en sus comienzos fue bastante difícil, mala, por no decir pésima: P

Pero ¿sabes qué descubrí?

Que tu bienestar en el trabajo depende y mucho de tus pensamientos y de tu autoconocimiento.

O sea que puede ser el sitio ideal para conocerte, aunque no te guste.

Te explico mi historia personal, como he mejorado mi relación con el trabajo y como he cambiado lo que no me gustaba.

Empecé a trabajar los veranos cuando tenía 13 años. He hecho de todo, he trabajado como secretaria, en la agricultura, como azafata, etc. Aunque algunos de estos trabajos eran muy duros me gustaba trabajar.

Tenía iniciativa, ganas de aprender y me gustaba estar activa.

Mi primer trabajo en España fue de camarera de habitaciones y restaurante en un hotel y lo curioso es que a pesar de que tenía mucho trabajo este trabajo me encantó.

El entorno, los compañeros, la experiencia, lo que hacía cuando no trabajaba e incluso el trabajo, a pesar de que era mucho, me gustaba.

Pero esto fue un verano. Un par de años después, suerte la mía, encontré un trabajo cuando aún estaba haciendo las prácticas y tengo que confesar que este trabajo fue un poco tortura. Pero esto no era solo culpa del trabajo.

Lo primero que me gustaría matizar es que siempre estaré agradecida a las personas y a las empresas que me han dado una oportunidad y me la siguen dando, incluso sin conocerme o sin haberme visto. Me llevo este gran regalo de estas experiencias.

Pero volviendo a lo de antes. Estaba terminando una carrera de 5 años y aunque ya había intuido que no me gustaba mucho lo que iba a hacer, resulta que unos meses después empecé a odiarlo.

¡Odiaba ese trabajo! Y no paraba de repetírmelo. Me sentía estresada, ansiosa y con ganas de llorar y de rebelarme de alguna manera.

¿Qué estaba fallando?

¿Cómo podía haberme gustado un trabajo de camarera y no gustarme este trabajo que encima era de mi área y para el cual llevaba años preparándome? Que por cierto es del área óptica por si no lo sabías.

La falta de autoconocimiento es lo que me llevó a esa situación.

Resulta que ese trabajo, con esas condiciones y esas circunstancias me machacaba mucho y yo no hacía más que empeorarlo con mis pensamientos.

¿Te suena algo de esto?

Te explico las condiciones de este trabajo. Desde que entraba hasta que salía no paraba de graduar (revisar la vista) una persona tras otra, normalmente durante 6 horas seguidas y muchas veces sin tiempo para ir al baño.

¿Qué ocurría realmente?

-No me gustaba dedicarme a la misma tarea en la que yo me sentía como un robot

-Mi falta de asertividad con las personas, y conmigo misma, y mis pensamientos ralentizaban unas tareas que se supone que deberían ser muy rápidas y me dejaban agotada

-Mi energía estaba por los suelos y encima, fuera de allí, estaba haciendo cosas que me agotaban más todavía para en teoría sentirme mejor

Como ves el cóctel perfecto para odiar mi trabajo y sentirme fatal.

Pero te mentiría si no te dijera que aprendí muchísimo en este trabajo. Y creo que puedes aprender mucho con casi todos los trabajos, incluso de aquello que no te gusta.

Porque saber lo que no quieres o no te gusta, es el primer paso para descubrir y hacer lo que quieres y lo que te gusta.

Por ejemplo en mi caso::

-Lo que no me gustaba era hacer la misma tarea una y otra vez sin respirar.

Lo que si me gusta:

-Me gusta la variedad de tareas, me gustan las ventas pero también me gustan tareas que pueda estar concentrada y sola. Contar con variedad de tareas y alguna flexibilidad tanto del tipo de tareas como de tiempo.

La flexibilidad para mí es muy valiosa e importante, no me gusta hacer las cosas de una forma rígida y cuadriculada, como si fuera una máquina. Además me gusta preguntarme el porqué de las cosas y me gusta mejorar los procesos, no hacer las cosas porque “tiene que ser así”.

Afortunadamente un tiempo después cambie de sitio y pude hacer las cosas a otro ritmo y seguir aprendiendo mucho más cosas nuevas. Aquí me empezaron a gustar cada vez más el marketing y las ventas, y en general me gustaba el trabajo.

Pero bueno de esta experiencia lo que quiero que veas es que un trabajo que no te gusta, te puede dar muchas pistas sobre lo que quieres, o lo que si te puede gustar. Normalmente lo que te gusta está al otro lado de lo que no te gusta.

¿Qué hacer si tu trabajo no te gusta?

Pues mira para mí tienes 3 opciones muy buenas:

1º Llevar el trabajo de mejor manera a través de tus pensamientos y actitudes. Aprovechar para aprender, conocerte y centrarte en lo positivo.

2º Hablar con la empresa y exponer la situación para que puedas cambiar a otro puesto.

3º Elaborar un plan para salir de él, bien sea cambiando de trabajo o embarcándote en tu proyecto.

Cómo sobrellevar un trabajo que no te gusta

De esto te hablaré mejor en un post que estoy preparando acerca de cómo gestionar tus emociones en el trabajo.

Pero pasa por cambiar un poco nuestro pensamiento. Mi relación con el trabajo cambia cuando veo que puedo aprender algo, estar a gusto con mis compañeros o simplemente ir con la sensación de que voy a hacer mi trabajo pero también voy a pasármelo bien.

Porque todo esto es importante para mí.

Sí, hace mucho que he quitado la expresión “odio mi trabajo” de la cabeza porque he empezado a conocerme a mí misma y a descubrir qué partes de mi trabajo no me gustan, qué partes me motivan, qué partes me gustan de forma natural y qué partes puedo mejorar cambiando las circunstancias o mi pensamiento.

Se trata de eliminar los pensamientos repetitivos y negativos y abrir un poco la mente para ver más allá y aprovechar todo esto para tu autoconocimiento.

Al eliminar esos pensamientos o enfocarte en lo mejor de ese trabajo estás cambiando tu predisposición a ir allí. Y eso cambia no solo como vas si no también cómo estás y cómo te sientes allí.

Pero sin duda, te recomiendo que si un trabajo te está haciendo sufrir mucho y no puedes más que lo cambies, te tomes un descanso, hables con tu empresa, en fin que veas otras alternativas, porque alternativas hay.

¿Cómo cambiar un trabajo que no te gusta?

Vida solo tenemos una.

Si eres muy responsable como yo, te costará cambiar tu trabajo o quizás puedas sentir que estás defraudando a  la empresa o a alguien que te lo ha recomendado.

Al fin y al cabo es un trabajo, el mundo no se acaba aquí pero estamos acostumbrados a evaluar nuestro valor como personas con nuestro trabajo cuando es todo lo contrario, nuestro valor como persona viene de quienes somos y no de lo que hacemos.

Pero sin duda que el trabajo es una fuente de realización personal y cuando esta no se da puede ser un motor de insatisfacción, frustración e infelicidad.

Por lo que, estarás de acuerdo conmigo que si te pasa esto tienes que hacer algo para cambiar. Tienes que pasar a la acción.

Puedes hablar con la empresa y proponerte para otro puesto. Normalmente las empresas están dispuestas a escuchar y valoran las personas con iniciativa.

Si no es el caso puedes mirar otro trabajo dentro de otra empresa o hacer tu propio proyecto. Para que el proceso sea lo más fácil posible lo mejor es que tengas claridad en lo que sí quieres.

También puedes proponer un cambio de horario o de tareas.

Evalúa lo que antes no te gustaba y busca lo contrario. Eso fue lo que hice yo.

Cuanto más claro tengas tu nuevo puesto o las nuevas características del trabajo o proyecto que deseas, más fácil es tomar acción dirigida a ese trabajo.

¿Qué quiere decir esto?

Que si sabes o intuyes cual es el trabajo de tus sueños optes a ese específicamente y no a todos de forma genérica. La acción masiva imperfecta está muy bien sí pero si sabes lo que quieres y cómo lo quieres es más fácil optar y dedicar tus esfuerzos a ello. Habrá coherencia entre tu mente, tu atención y tus esfuerzos.

Es más fácil empezar a dar los primeros pasos, incluso cuando estás trabajando en algo que no te gusta.

Resumiendo, la clave está en el autoconocimiento. Aprovecha estas circunstancias para tu autoconocimiento y toma la decisión de ser responsable por tu cambio bien sea con tus pensamientos o acciones.

Espero que te haya gustado el post y si crees que le puede servir a alguien más compártelo.

Gracias.

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